A white plate topped with pasta and bacon

HISTORIAS QUE SE COMEN

Le Cicche (Chicque) del nonno!

7/5/20262 min read

El plato que sabía a fiesta

Hay platos que se recuerdan por su sabor. Otros, por el lugar donde los comimos. Pero existen algunos que permanecen grabados en la memoria porque son capaces de devolvernos, con un solo bocado, a un momento concreto de nuestra infancia. Para mí, las Cicche del nonno pertenecen a esa categoría. En mi familia siempre las llamamos cicche, aunque muchos las conocen como chicche, esos pequeños ñoquis de patata típicos del norte de Italia.

Las delicias del abuelo

En mi casa, las cicche del nonno eran un plato reservado para las grandes celebraciones. Había que esperar a un cumpleaños, una comunión o un bautizo para volver a encontrarlas en la mesa. Recuerdo perfectamente cómo mi abuelo vigilaba la olla mientras mi abuela terminaba la salsa. Yo apenas alcanzaba a ver lo que ocurría sobre la encimera, pero observaba fascinado cómo aquellas pequeñas bolitas de patata desaparecían en el agua hirviendo y, unos instantes después, subían a la superficie como si anunciaran que ya estaban listas.

Con los años descubrí que aquellas "cicche" no eran otra cosa que pequeños ñoquis verdes de patatas. Su nombre originario “Chicche” significa literalmente "las delicias del abuelo", y creo que no existe una forma más acertada de describirlas. Son suaves, delicadas y capaces de absorber cualquier salsa como pocas pastas lo consiguen.

La esuberanza delos '80

En muchas regiones de Italia se sirven con un ragú cocinado durante horas o con una sencilla salsa de tomate.

En mi familia, sin embargo, tenían un acompañamiento muy concreto muy proprio de la Italia de aquellos años.

En la historia de la gastronomía italiana, los años 80 representan una década de exuberancia, modernidad y, sobre todo, una obsesión absoluta por la nata líquida. Lejos de la austeridad de la cocina tradicional campesina, la nata se convirtió en el elemento unificador de una cocina que quería parecer cosmopolita, refinada y "de vanguardia"

Parecía que ninguna receta escapaba a la nata.

Retorno al pasado

Hoy, la cocina italiana ha renegado en gran medida de este uso indiscriminado, volviendo a la pureza del aceite de oliva y la emulsión natural de los almidones de la pasta. Sin embargo, recordar la era de la nata no es solo una crítica nostálgica; es reconocer una época donde la cocina italiana perdió el miedo a experimentar, aunque a veces fuera a costa del exceso.

Volver a mi casa

Ahora que vivo en España, preparar cicche del nonno se ha convertido en una forma de viajar sin moverme de casa. Mientras amaso las patatas, las espinacas, la harina, el requesón y el parmesano, vuelvo a escuchar las voces de mis abuelos, el ruido de los platos al colocarse sobre la mesa y ese inevitable "¡A tavola!" que reunía a todos alrededor de la comida. Con el tiempo he aprendido que las recetas no solo se transmiten en un cuaderno. También viajan en la memoria, en los gestos y en esas pequeñas costumbres familiares que uno intenta conservar aunque esté a cientos de kilómetros de donde nació.

Intentando tramandar la traducción

Cada vez que enseño a preparar pasta o cocina italiana, intento transmitir precisamente eso: detrás de cada plato hay una historia. Porque aprender una receta es sencillo, lo verdaderamente especial es comprender por qué ha sobrevivido generación tras generación. Y las cicche del nonno son, para mí, mucho más que unos pequeños ñoquis verdes. Son el recuerdo de una mesa llena, de una infancia feliz y de la certeza de que algunos sabores nunca dejan de acompañarnos. "

Porque al final…

Las recetas cambian.
Las cantidades se olvidan.
Incluso los sabores se transforman con el tiempo.

Pero hay olores que permanecen para siempre.

La única regla sigue siendo la misma:

La pasta:
Ni dura
Ni pasada.
Siempre al dente.